Siempre ha resultado clave tener habilidades sociales (interpersonales) para poder avanzar en este mundo. Tan sólo es necesario echar un vistazo al libro de Dale Carnegie How to Make/Win Friends and Influence People (Cómo ganar amigos e influir sobre las personas), que todavía hoy sigue siendo un éxito de ventas, 80 años después de su primera publicación. Sabemos que un líder tiene que realizar un buen trabajo y disponer del know-how técnico para poder abordarlo, pero lo realmente importante en un puesto directivo es el trato con la gente. Las personas realmente exitosas crean relaciones de confianza y respetuosas con la gente en todos los aspectos de su vida. Se conoce que el 90% de las personas que tienen mucho éxito son también muy inteligentes emocionalmente. La confianza en uno mismo, que no tiene que confundirse de ninguna manera con la arrogancia, es una faceta importante de la inteligencia emocional.

Mis estudiantes y clientes me hablan de que quieren ser líderes y gerentes o alcanzar metas en sus vidas, pero están llenos de dudas y no se sienten tan seguros como los líderes que ven en el mundo. Entonces, ¿cuál es la verdadera importancia de estar seguro? Significa ser valiente y firme al tomar decisiones. Pero un beneficio menos reconocido al trabajar con un líder seguro de sí mismo es que, éste, tiene el don de hacer que otros se sientan también seguros y empoderados. Hacen que otros se sientan cómodos en su presencia. Ellos pueden permitirse destacar las fortalezas de los demás, puesto que no les preocupa que su propio protagonismo pueda resultar amenazado.

Así que si te estás mordiendo el labio, encogiendo los hombros con un problema pequeño porque no siempre te sientes especialmente valiente, ¡no tires la toalla! La confianza no es necesariamente algo innato. Es evidente que hay personas a las que les resulta más fácil y natural, pero a aquellos a los que no, que no pierdan la esperanza. Es algo que se puede adquirir.

La primera relación es la relación con uno mismo

Para poder guiar a otros de manera efectiva, ante todo es necesario que tengas una relación fuerte, respetuosa y honesta contigo mismo. Comprenderte a ti mismo a muchos niveles. Este es mi punto de partida con los clientes en un proceso de coaching. Mirarte con lupa a ti mismo, por así decirlo, a veces puede dar miedo o resultar incómodo por temor a lo que podrías descubrir. Pero se vuelve más fácil porque mucho de lo que ves será una sorpresa positiva. Gran parte del tiempo, nuestra propia“miopía” hace que nos centremos en lo que no hacemos bien. Es importante querer mejorar, pero tengo clientes que se mueren de ganas de contarme lo que hacen mal. Mi lucha es que se enfoquen, aunque solo sea durante 5 minutos, en las cosas que hacen bien. Aunque este no es siempre el caso. Resulta que los líderes exitosos tienden a pensar muy bien de sí mismos. El hecho de tener una imagen de uno mismo algo „hinchada“ les ayuda a no tener miedo, a tomar decisiones y riesgos calculados. Cuando se trata de obtener ese tipo de confianza y basarse en la realidad, es imprescindible mirar lo que hacemos bien, lo que aportamos a una situación, cuáles son nuestros valores y por qué somos únicos. Entonces, en lugar de centrarnos en lo negativo y en lo que debemos mejorar, podemos aprovechar lo aprendido que hacemos bien y así explotarlo. Se tú mismo, conscientemente y valerosamente. Este es el primer paso para ganar confianza.

Nuestra relación con los demás nos puede ayudar a aprender sobre nosotros mismos.

Otro paso más para entender quiénes somos, pasa por obtener feedback de otros individuos con lo que nos relacionamos. Esto nos permite hacer un plan de acción sobre cómo vamos a llegar desde donde estamos hasta donde queremos estar. Puede resultar aterrador pensar en pedir opinión a la gente que nos rodea. Tengo un trato con mis clientes: mi trabajo es sacarles de su zona de confort para que puedan crecer y aprender. Nada cambiará si no cambian lo que hacen. Por eso, les pido que envíen un correo electrónico a por lo menos 10 personas de su ámbito personal y profesional, pidiéndoles que reflexionen sobre aquello hacen bien, cuáles son sus fortalezas y qué carencias tienen y qué esperan de ellos o en qué pueden trabajar más. Les pido que pregunten por el impacto que tienen en los demás. Esto se suele denominar un 360, dado que proporciona una evaluación amplia de las fortalezas de las personas y de las áreas que requieren trabajo. Una vez más, si realmente quieres hacer una transformación, necesitas saber dónde estás ahora para poder dibujar un mapa de dónde quieres ir y cómo llegarás.

Muchas veces somos muy conscientes de nuestros puntos débiles e invertimos tiempo y esfuerzo en ocultarlas (sin éxito), pero en realidad es a nuestras fortalezas a las que tenemos más miedo de observar. „Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad, la que más nos asusta”, tal como dijo Marianne Williamson. La verdad es que mis clientes, por lo general, se sorprenden gratamente del feedback que reciben y están más que dispuestos a trabajar en los otros aspectos que pueden ayudarles a llegar a donde quieren ir.

 

Como dijo Napoleón Bonaparte: „Tómate tiempo para deliberar, pero cuando llegue el momento de la acción, para de pensar y continua”.

 

Lo siguiente es dar un paso. Cualquier paso. A menudo, no sabemos qué hacer a continuación. El „no saber“ o la ambigüedad resultan muy incómodos y pueden mermar la confianza en uno mismo, especialmente si se trata de una persona que se compara con los demás y siempre llega a la conclusión de que los demás lo tienen todo resuelto. A medida que pasa el tiempo y voy hablando con más gente, más claro tengo que es un planteamiento falso. La gente no lo tiene todo resuelto, ¡de ninguna manera! De hecho, es más bien todo lo contrario. Gran parte de la vida es como una especie de juego en el que „me espabilo como puedo“ (y si no, piensa en lo que supone criar a un hijo). Cuando me mudé a España, tuve que reinventarme. Ya no podía seguir siendo profesora de español, ¡quién lo hubiera dicho! Yo era consciente que necesitaba un cambio antes de mudarme a España, por lo que ésta era una oportunidad, pero no visualizar lo que podría ofrecer al mundo. Sin embargo, un día, di un paso. Era uno al que me había resistido porque no quería enseñar inglés. Pero esta vez dije „sí“ a las clases de conversación de inglés a una médica, a la que habían despedido de su trabajo en una compañía farmacéutica y estaba buscando un nuevo puesto. Ella quería mejorar su inglés para las entrevistas. Resulta que acabé desempolvando muchas de mis habilidades, que tenía olvidadas desde hacía algún tiempo, para trabajarlas con ella; como, por ejemplo, presentarse con confianza, comunicar sus ideas y elaborar un CV que mostrara lo fuerte que era ella como candidata. Al dar un paso, cualquiera, di con aquello que quería hacer (coaching) y gané confianza en mí misma cuando comprendí lo que ya había „puesto sobre la mesa”. Además de conocernos y apreciarnos a nosotros mismos, también ganamos confianza a medida que vamos identificando nuestros pensamientos limitantes y seguimos trabajando más y más y más en algo que nos permita ganar la experiencia. Así que en momentos de incertidumbre provocada por la duda, da un paso.

 

“Tened el coraje de ser imperfectos“ dijo Brene Brown

Estar seguro de ti mismo no sólo significa saber qué se te da bien, sino también que no puedes hacerlo todo ni puedes hacerlo todo a la perfección. Significa aceptar que, si no tienes una respuesta, podrás encontrarla o podrás encontrar a la persona que te proporcionará dicha respuesta. Si entiendes tus debilidades como oportunidades para aprender, resulta mucho menos desalentador. Soy honesta en mis clases cuando no tengo una respuesta y abro el espacio para que mis estudiantes compartan sus conocimientos para que así aprendamos todos. Piensa en un momento en el que un líder o gerente competente compartió contigo un momento en el que cometió un error o te pidió ayuda para resolver un problema. ¿Cómo te sentiste? ¿Lo juzgaste por el error o la falta de conocimiento o te impresionó más el coraje que tuvo para compartirlo contigo o pedir tu ayuda? Un gerente muestra confianza cuando es capaz de ser dueño de sus debilidades y muestra empatía en su liderazgo, compartiéndolas para generar confianza, cohesión y un ambiente de innovación en el equipo.

Una persona con confianza genuina basada en el autoconocimiento encaja mejor en el mundo. Dichas personas tienden a probar cosas nuevas, salen allí fuera y siguen con sus proyectos porque no sienten que el resultado altere su autoestima, tal y como muestran los estudios de Angela Lee Duckworth sobre el concepto de “grit” (determinación). Además, una persona segura y confiada tiende a tener el don de poner a los demás de su parte. Tengo amigos seguros de sí mismos que, en lugar de buscar la aprobación en los demás, tienen más tendencia a felicitar a otros y animarlos. En un líder, esto facilitará el desarrollo de su gente, entrenándolos hacia el éxito, creando así lealtad y motivación.

Cuando haces un trabajo introspectivo, ya sea con un coach, con otro profesional o por tu cuenta, te conviertes en conocedor de las cualidades que te hacen ser tú mismo, de los aspectos que te hacen único y grande. A medida que tomes conciencia de tus fortalezas y las desarrolles a través de la acción y la experiencia, tu confianza comenzará a florecer. Saber que tenemos debilidades y aceptarlas es parte de este proceso, y no es contrario a él. Una vez más, la confianza no está relacionada con la arrogancia, sino que va de la mano de la humildad y la voluntad de aprender. Es algo que debemos apreciar en nosotros mismos y en otros y ayuda a convertirnos en líderes capaces de aportar a los demás y crear un ambiente positivo y productivo para las personas que nos rodean.